Category: concierto

26
May

El talento emergente

La creación artística es tan importante para algunos como el hecho de alimentarse. En Kill the TV, nos incluimos en esos algunos. Sentimos auténtica fascinación por los procesos creativos que llevan a la propia obra en sí. Nos interesa cualquier expresión artística, aunque nuestro pasado nos delata y es en la musical donde más cómodos nos sentimos.

Y si tenemos que elegir, nos quedamos con la creación emergente, con las primeras ideas, con el embrión del arte, con los primeros pasos, con las ideas salidas del ADN. Porque cuando alguien necesita expresarse artísticamente es que tiene una sensibilidad que automáticamente le hace acreedor de nuestro mayor interés.

Por eso aplaudimos iniciativas que estimulan la creación temprana. El mecenazgo cultural no es imprescindible pero ayuda mucho y más en una sociedad que tiende a la globalización cultural en el mal sentido de la palabra. Ayudar a la escena musical emergente es un estímulo a la creación, un impulso a consolidar un circuito.

La música en València y alrededores vive un momento dulce. Quizás no sea el mejor pero si uno de los más fructíferos. Por eso, no es casualidad que las iniciativas que buscan nuevos valores se fijen en las bandas locales. La plataforma Movistar Artsy, después de tres años en Barcelona, abre convocatoria para bandas valencianas. El procedimiento es muy sencillo: registrarse en la plataforma web, conseguir apoyo en redes y un jurado decide cual es el proyecto que se lleva 7000€ para la producción y edición de un disco.

Y algo que nos toca de cerca a nosotros, por primera vez, Artsy premia también el talento joven en la producción audiovisual. Se instaura un nuevo premio para la realización de videoclips. Imágenes y música, dos de los componentes mágicos (no son los únicos, claro) que nos ayudan día a día a ser mejores personas.

FERRAN TOLEDO

22
Nov

La música es una droga sin efectos secundarios

james-rhodes

88 teclas y 288 páginas. En este contexto se mueve James Rhodes, un pianista británico de música clásica y que acaba de publicar su primer libro, “Instrumental”. Un relato desgarrador que narra en primera persona cómo fue violado durante 4 años por su profesor de boxeo y las secuelas que esto deja en un niño de 5 años, que ya nunca más se repone de estos brutales hechos. “Si queréis saber como arrebatar a un niño todo lo que le hace ser niño, folláoslo”.

Pero “Instrumental” también es un canto al poder sanador de la música, a la que se aferra para intentar cicatrizar, como la mejor y más efectiva de las terapias. Una oda a la música porque es la más profunda de las artes, “la respuesta a todo aquello que no tiene respuesta”.

Rhodes repite como un mantra una frase que nosotros hacemos nuestra: “la música me salvó la vida”. De cómo descubrió el efecto sanador de la música a través de “La Chacona” de Bach: “Cuando la escuché por primera vez, pensé: el mundo no puede ser tan terrible si existe una cosa tan bonita como esta”.

Pero James Rhodes es mucho más que su autobiografía. Es uno de los grandes renovadores de la música clásica. Detesta profundamente todo lo que rodea este estilo y asistir a uno de sus recitales es una experiencia similar al concierto del cabeza de cartel en un festival indie de los grandes.

De hecho, sale al escenario con vaqueros, sudadera y zapatillas, charla con el público y utiliza tanto el fuck como veces lo crea necesario. Se parece más a Jarvis Cocker que a cualquier apolillado intérprete clásico que se esconde tras su frac. Y, ojo, critica las formas pero no el fondo. En definitiva, muchos de ellos son sus ídolos y admira su arte, pero lo que no soporta es el envoltorio, el contenido. Desprecia a la aristocracia “cultural” que se ha apoderado de la música “popular”.

Porque Rhodes es lo más parecido a una estrella pop que existe en el mundo del piano. Reivindica a los grandes compositores clásicos como las “rockstars” originales. La mayoría eran genios locos, atormentados y él mismo dice que si muchos de ellos levantaran la cabeza y vieran a las élites que se han apropiado de sus melodías montarían en cólera y les mandarían a todos “a tomar por culo”.

Este mismo sábado, día 26 de noviembre, Mr. Rhodes visita València por primera vez. En la Sala Iturbi del Palau de la Música, las camisas a cuadros sustituirán a las corbatas, las barbas frondosas a las caras rasuradas, los vestidos sesenteros pop a la pedrería, los flequillos a los cardados imposibles y los tatuajes a las etiquetas. Será una gran noche para la música.

FERRAN TOLEDO