Category: branded content

28
Jul

Branded movies o el amor verdadero

google reunion

En esto, como en todas las cosas, hay que mojarse, no valen las medias tintas. Los agnósticos no son bienvenidos. Aquí vamos a hablar de promiscuidad en los anuncios, de publicidad a primera vista, de amor platónico patrocinado y de contenidos de marca para toda la vida. Nos gustaría averiguar quién es quién en las relaciones de pareja-consumidor-usuario-cliente. Como cantaba aquel estribillo facilón ochentero: “Y tú de quién eres”.

Vamos a partir de una base: la publicidad tradicional es el polvo de una noche y la estrategia de branded-content es el sí quiero definitivo. Y porqué? Pues porque el impacto que buscan los anuncios directos es inmediato ya que persiguen la venta de un producto o servicio. Mientras que el contenido de marca no busca clientes directos sino amigos.

Y ahora, vamos por partes: la característica principal de la publicidad o el advertising tradicional es su carácter intrusivo. Son piezas que interrumpen lo que estamos viendo, que se cuelan en los contenidos que estamos viendo sin nuestro permiso y cuyo objetivo principal y exclusivo es el de vender. Que levante la mano al que no le moleste aquella leyenda de…volvemos en 6’.

La técnica del branded-content o contenido de marca, viene a replicar a la publicidad porque es justo lo contrario. No se venden productos ni servicios sino emociones, no te busca a ti sino que lo buscas tú, no interrumpe ningún contenido porque es el propio contenido en sí y no busca compradores sino compañeros o aliados.

Las branded movies son piezas audiovisuales patrocinadas en las que se difunden contenidos vinculados a la marca y cuyo objetivo principal es generar notoriedad y afinidad de marca más que una venta. Para ello, su principal arma es el storytelling. Estos videos cuentan historias, nos involucran en una trama, nos entretienen, nos divierten, en definitiva, nos hacen pensar y nos emocionan.

No se trata de campañas publicitarias, sino de una herramienta transmedia que busca vincularnos emocionalmente a una marca. El branded-content no es nada promíscuo, sueña con vestirse de blanco, una ceremonia bonita y anillos de oro.

Para ello, una branded movie tiene que aportar contenidos originales y de calidad. Lo más importante es que se cuenten historias de valor, que sean interesantes para los usuarios y que les aporten algo más que un contenido meramente corporativo. En muchos casos se recurre al mundo del cine para dar mayor empaque al producto, tanto en las técnicas como en la nómina de actores, actrices e incluso, directores. El contenido tiene que ser inédito porque si la marca se une a un contenido ya existente no es branded-content, es solo patrocinio o product placement.

Contar historias no es algo que se haya inventado ahora, de hecho el concepto storytelling es herencia de los cuenta-cuentos de toda la vida alrededor de la hoguera. La biblia es una de las mayores y más eficaces estrategias de branded de todos los tiempos. Sus historias generan confianza, son fáciles de recordar y apelan al lado emocional.

El branded content no esconde la marca. Queda muy claro desde el minuto cero quién patrocina. Solo que no es la marca la protagonista de la historia. De hecho, si uno de los objetivos es que la gente empatice y conecte, tendrá que quedar muy claro quien está detrás de este contenido. Aquí se busca claramente el famoso engagement o compromiso, que es la capacidad de una marca de crear relaciones sólidas y duraderas con sus usuarios.

Y lo que hemos estado analizando tiene sentido cuando lo traducimos con imágenes. Todos los ejemplos que os hemos adjuntado son verdaderos ejercicios de magia audiovisual en branded-content:

“Dumb ways to die” o “formas estúpidas de morir” es una campaña de concienciación de los accidentes de peatones en las vías del tren de la compañía ferroviaria Metro, de Melbourne, en Australia. Un hit viral que dió la vuelta al  mundo.

“Más que palabras” fue la original bienvenida que la compañía sueca IKEA daba a su nueva tienda en València. La segmentación del público es absoluta (no se entiende fuera de la Comunitat Valenciana) pero su alcance es inmediato y directo a las emociones.

Lo mismo que mi preferido, “Reunión”, una idea de Google para la India en la que los protagonistas son los abuelos y los nietos, todo un hit de la lágrima fácil para los que amamos a nuestros antepasados.

Y ya como conclusión y respondiendo a la pregunta inicial, queremos mojarnos. Siempre hemos sido unos románticos y creemos en el love for ever del branded, aunque… quién no ha fantaseado con echar una canita al aire con el advertising?.

FERRAN TOLEDO

29
Abr

Music Films

Un Music Film es una película musical, pero no solo se refiere a los musicales americanos de los años 30 a los 60. El concepto Music Film va más allá de este género y alude a trabajos audiovisuales en los que la MÚSICA es la principal protagonista. Rockumentales, videoclips, conciertos en directo, after-movies de festivales y eventos, películas de ficción sobre la trayectoria de un grupo (real o imaginario), publicidad musical y un larguísimo etcétera.

Este concepto tan amplio es el que inspira a Kill the TV. Contar historias de músicos, de conciertos, de camerinos, de borracheras, de garitos infames, de carretera, de amistad, de festivales, de arrebatos, de noches mágicas, de arte, de vanidad, de duende, de soberbia, de genios.

Construimos estructuras narrativas de actos tan aparentemente intrascendentes para la mayoría como un concierto en directo. Hace 50 años ya lo hizo el director D.A Pennebaker con su maravillosa “Jimi Plays Monterey”, una actuación de Jimi Hendrix en Canadá (quién no recuerda aquella guitarra ardiendo?).

El cine, en formato largometraje y a través de distintos géneros, nos ha dado multitud de ejemplos de Music Films: The Rocky Horror Picture Show, High Fidelity, Saturday Night Fever, The Blues Brothers, A Hard Day’s Night, This is Spinal Tap, Purple Rain, The Commitmens, Quadrophenia, 24 Hour Party People, Searching for Sugarman, Sid & Nancy, The Devil and Daniel Johnston o Cabaret.

Hemos vivido en primera persona la eclosión del videoclip como herramienta de marketing de la industria musical. La aparición de MTV, a principios de los 80, un canal de televisión que emitía 24h de videoclips, supuso un relanzamiento de este formato audiovisual. Muchos de estos trabajos trascendieron la finalidad comercial y se conviertieron en obra artística (el ejemplo perfecto es el “Thriller” de Michael Jackson, visto por más de 400 millones de personas, aunque en la era digital el “Gangnam Style” de PSY va por 2.600 millones de visitas).

Algunos ejemplos de referencias nuestras podrían ser desde directores clásicos ya como Michel Gondry, Spike Jonze, Chris Cuningham o Anton Gorbijn, pasando por Romain Gavras o Jonas Akerlund y nuevas miradas como las de AG Rojas, Megaforce, Daniels, Clarise Canteloube (maravilloso plano secuencia para “La Superbe” de Benjamin Biolay), Nabil, Daniel Wolfe y en nuestro país, Canadá o Titán Pozo.

Pero también la publicidad nos ofrece posibilidades musicales. Infinidad de marcas que apuestan por patrocinios en el mundo de la música y no solo enfocados al anuncio clásico sino al branded content, en donde a la estrategia comercial se le añade un contenido extra. Una vez más, contar historias sobre la música, independientemente de su finalidad.

Eso sí, cambia el canal (ahora es internet) y el dispositivo (nada existe si no pasa por la pantalla del ordenador, Tablet o Smartphone). Youtube nació hace 11 años (Vimeo, un año antes) y éstas, junto a las redes sociales, son ahora las grandes plataformas de exhibición de los productos audiovisuales. Trabajos de entre 30 segundos y 3 minutos limitados a la dictadura del like y el pánico al pause.

Algunos de nuestros referentes en este campo son tres estudios londinenses: Deadbeat Films (capitaneado por los gemelos Thompson), The Mill o Pulse Films (en especial, uno de sus directores, Giorgio Testi), que crean muy acertadamente este tipo de productos.

En unos días, empieza la temporada de festivales y Jägermeister nos confía, por tercer año consecutivo, la cobertura audiovisual de los eventos en los que apuestan por el programa Jägermusic. Music Films, Branded movies y live-tracks, tres conceptos que amalgaman gran parte de lo que supone el género musical y en el que nosotros nos estamos especializando. Arrancamos en Murcia, en el festival SOS 4.8 y luego vienen otros tantos. Tenemos hambre de música en directo. Y este año se incorporan nuevos tripulantes a la nave Jägermusic. Nuevas propuestas que van del garaje-punk felino y el hipnopop, al horror-synth o el space-rock. Como no vamos a estar ya emocionados?

FERRAN TOLEDO